Mito del amor romántico
El mito del amor romántico
Entre ellas, hay 3 que destacan:
La sociedad
patriarcal
El empoderamiento
de la mujer
El mito del amor
romántico
¿En qué consiste el mito del amor romántico?
Todas ellas representan siempre el amor pasional, en el que, tras superar numerosos obstáculos, finalmente el príncipe rescata a la princesa y viven felices por siempre jamás.
Príncipe salva a Princesa. Felices para siempre. Fin. La figura de la mujer queda reducida sólo a 2 opciones: princesa que necesita ser salvada o bruja malvada.
El amor siempre desde la misma perspectiva: la del sufrimiento. Porque “el amor es un faro imperturbable que soporta todas las tormentas”
(Shakespeare). Romeo y Julieta siguen presentes.
No se libra ninguna generación. Pretty Woman, Titanic, El diario de Noa, Crepúsculo, A tres metros sobre el cielo... La lista es infinita. Amor igual a flechazo, obstáculos, drama y final feliz o dramático.
La idea de la pareja es omnipresente y sobrevuela en todas las series y programas de la tele. Incluso los realities de convivencia o supervivencia acaban hablando siempre de lo mismo: la pareja.
Canciones cuyos estribillos transmiten “Sin ti no soy nada”, “Yo no tengo nada si no te tengo a ti” o las letras machistas del reguetón, deberían ser desterradas al infinito y más allá. Son veneno puro.
Los 10 mitos
del amor romántico
Os dejo aquí una breve referencia de cada uno de los 10 mitos del amor romántico. Pensemos en qué situaciones de nuestra vida de pareja nos hemos dejado llevar por alguna de estas ideas, aunque fuera de manera inconsciente. Y descubriremos que no son mitos tan inocentes como parecen.
Mito de la
Media naranja
Proviene de una vieja leyenda que aseguraba que los dioses dividían a las personas en dos partes y las lanzaban separadas a la tierra. Para sentirnos completas, debemos encontrar a esa única “alma gemela”.
Es un mito peligroso, pues convierte la vida en una búsqueda
incesante de algo que no existe. No somos medias naranjas, sino naranjas completas. Y no existe nadie que nos complemente a la perfección, pues encontrar el equilibrio es un trabajo que debe realizar la pareja con el tiempo.
Mito de la
Omnipotencia
Creencia de que “el amor lo puede todo”, que supera todos los obstáculos y todas las tempestades, como decía Shakespeare. Si esto no es así, es porque no es amor verdadero.
Crucial deconstruir este mito, que aún seguimos escuchando
continuamente en la tele y las canciones. Lo siento. El amor no lo puede todo. Existen muchísimas circunstancias diversas que dificultan la convivencia de las personas, y que no dependen sólo de nuestra voluntad o amor.
Mito de
el Emparejamiento
Creencia de que lo natural y lo universal es vivir en pareja. El éxito y la felicidad en el ámbito privado vienen de la mano de la pareja. Es imposible o muy difícil ser feliz sin pareja.
Quien consiga vencer este mito, descubrirá que no sólo se puede ser feliz sin pareja, sino que, además, es una opción maravillosa. Hay quienes encadenan una relación tras otra, no conciben una vida sin pareja. Si se dieran la oportunidad, aprenderían que estar con uno mismo es placentero y enriquecedor.
Mito de
el Libre albedrío
Creencia de que no hay absolutamente nada que influya en nuestros sentimientos, pues son íntimos y libres. Es solo nuestro corazón quien decide con libertad.
Resulta infantil creer que nuestros sentimientos no reciben influencia de factores sociales y culturales ajenos a nuestra voluntad. No nos enamoramos de cualquier persona que se cruza en nuestro camino. Y aunque así fuera, tenemos la voluntad de decidir alejarnos de quien no nos conviene.
Mito de
la Equivalencia
Creencia de que el amor y el enamoramiento son equivalentes, por lo que, si una persona ya no se siente apasionadamente enamorada, es porque ya no ama a su pareja y debe separarse.
Muchas personas sienten que ya no aman a sus parejas cuando dejan de sentir esas “mariposas en el estómago”. Nada más lejos de la realidad. El amor es un sentimiento. En cambio, el enamoramiento es un estado pasajero, la primera fase del amor, y debe evolucionar hacia un amor más maduro.
Mito de
la Exclusividad
Creencia de que solo podemos sentir amor por una única persona. Defiende la monogamia como estado ideal. No puede gustarte nadie más. No puedes sentir nada por nadie más.
Sin duda, el mito más difícil de erradicar en consulta. Podemos
enamorarnos varias veces a lo largo de nuestra vida de personas diferentes. Incluso podemos amar a dos personas a la vez, de modo distinto a cada una. Sí, a dos personas. Es nuestra sociedad (monógama) quien nos dice que debemos escoger a una.
Mito de
la Fidelidad
El deseo y la pasión, el romanticismo y el erotismo, solo pueden sentirse por tu pareja. Si sientes deseo o te gusta otra persona, es porque no estás realmente enamorado de tu pareja.
Aunque tengamos pareja, podemos sentirnos atraídos física y
mentalmente por otra persona, y podemos incluso dejarnos llevar por esa atracción. Ni siquiera es necesario estar pasando por un mal momento en tu relación de pareja. Simplemente, es algo que ocurre y es completamente normal.
Mito de
los Celos
Creencia de que sentir celos es un requisito y una señal inequívoca del verdadero amor. Es inevitable sentir celos. Y garantiza los dos mitos anteriores: exclusividad y fidelidad.
Las personas conocen la teoría de este mito, pero no son capaces de llevarlo a la práctica. Es por ello por lo que nos sentimos satisfechos cuando nuestra pareja siente celos, pues lo identificamos como una muestra de amor, cuando en realidad es una señal de control y posesión.
Mito del
Amor eterno o Perdurabilidad
Creencia de que el amor romántico y apasionado que sentimos los primeros meses puede y debe permanecer intacto eternamente. El amor que no es eterno no es amor.
La realidad nos muestra que ya pocas parejas se aman toda la vida, y nos hace cuestionarnos por qué, en épocas pasadas, los matrimonios duraban hasta la muerte. Si somos realistas, reconoceremos que había otros motivos aparte del amor, como la situación laboral y el estigma social de las mujeres que decidían separarse o no tener pareja.
Mito del
Matrimonio
Creencia de que el amor romántico y la pasión deben estar encaminados siempre a la convivencia y al matrimonio de la pareja. El fin último del amor es formar una familia.
Afortunadamente, la realidad está acabando con ese mito, y ya
poca gente relaciona el amor con el matrimonio. Incluso muchas parejas llegan a la conclusión de que son más felices no conviviendo en el mismo domicilio. La felicidad de una pareja nada tiene que ver con la firma de unos papeles.
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